Sobre mi

YO, MI, ME…

En las siguientes líneas intento exponer mi trayectoria vital para que todo aquel que se interese por este documento tenga una idea de quién soy yo: Eusebio Villanueva Pleguezuelo. Aunque pueda parecer evidente, no quiero dejar de mencionar que el contenido del presente documento, por el simple hecho de estar realizado por mi persona, es totalmente subjetivo.

Nací en Madrid, mis padres fueron inmigrantes almerienses que, como muchos otros, se vieron obligados a abandonar su tierra buscando un futuro mejor en la capital de la nación.

Curse mis estudio de infantil, primaria y bachillerato en el colegio Santa María del Pilar ubicado en el barrio de El Retiro, regentado por los padres marianistas, que impartían una educación de calidad impregnada de valores tradicionales, muy del gusto de las clases dirigentes de la época, años 60 y 70 del pasado siglo. Acabado el colegio pasé a la Universidad Politécnica para hacer arquitectura, la única escuela que entonces había en Madrid. Tuve la suerte de asistir a las clases de los mejores arquitectos del momento: Sainz de Oiza, Vázquez de Castro, Ricardo Aroca…

En el año 1984, cuando terminé la carrera, España vivía una época de recesión económica fuerte, aunque no tanto como la actual. El trabajo en Madrid era escaso, por no decir nulo, y máxime para un recién licenciado. Decido entonces hacer el camino de vuelta, regresar a la tierra de mis ancestros, la cual conocía relativamente bien al haber pasado largas temporadas estivales. Y me instalo en la casa de mis abuelos, en el antiguo estanco de la c/ Murcia, una casa tradicional de puerta-ventana con patio de luces. Allí fijo mi residencia y abro un estudio con más ilusión que trabajo.

A los pocos meses me surge la oportunidad de dar clases de dibujo en la Escuela de Artes. Estuve trabajando durante dos años, compaginando la docencia con escasos encargos; aprobando unas oposiciones de Profesor de Artes Plásticas y Diseño, grupo A, en un caluroso verano de 1986 en Sevilla.

Ya desde mis comienzos tenía claro que me interesaba más la obra pública que el trabajo privado. En aquella época empezaba a aplicarse la Ley de incompatibilidad. Hacia el final del año de funcionario en prácticas, la Consejería de Obras Públicas me propone mi primera obra oficial, el proyecto de 15 viviendas de promoción pública en Laujar de Andarax. Difícil dilema: continuar con la labor docente, que me satisfacía enormemente, o dedicarme al diseño y ejecución de la obra pública. La balanza se inclinó por esto último y renuncié a mi carrera de funcionario poco antes de tener la plaza en propiedad.

Aposté decididamente por lo público desde el comienzo, en una época en que pocos arquitectos trabajaban en este campo, en el que la mayoría se sentía atraídos por un sector privado en continuo crecimiento. El trabajo como arquitecto para promotores privados no me seducía, no iba con mi forma de ser; por el contrario pensaba que la labor social de la arquitectura era más fácil de desarrollar trabajando para las administraciones, comprometiéndose con unos trabajos más elaborados, documentalmente más complejos pero que, al mismo tiempo, permitían un mayor grado de libertad proyectual y de diseño.

Poco a poco se van sucediendo encargos para diferentes administraciones: viviendas sociales, colegios y edificios docentes, centros de salud, actuaciones en patrimonio, rehabilitación de iglesias como la de San Sebastián o los Agustinos de Huécija. Un elevado número de trabajos que,  quienes tengan curiosidad o interés, pueden consultar en la documentación que se acompaña. Destaco los que me parecen más interesantes:

En 1988 realizo el Inventario de Edificios y Espacios Públicos de propiedad Municipal de la provincia de Almería. Gracias a este encargo tuve la ocasión de conocer en profundidad toda la provincia, cada uno de sus pueblos y pedanías, adquiriendo un vasto bagaje cultural y documental.

Entre los años 1991-97 se realizan diversos proyectos de reparación en la barriada del Puche, sector sur. Años más tarde realice trabajos de rehabilitación preferente en varios pueblos de la provincia de Málaga. Estos trabajos han tenido una fuerte repercusión social y me satisface enormemente haberlos realizado.

En 1997 realizábamos unas obras de reparación en el interior de la iglesia de San Sebastián cuando encontramos la entrada a los refugios, consistentes en dos galerías alargadas bajo la nave principal. En el estreno situado a los pies de la iglesia arrancaba una escalera en bajada que enlazaba con los refugios generales de la ciudad, los construidos en 1937, cerrados después de la guerra en perfecto estado de uso por si fuera necesaria su utilización. Era la primera vez que se accedía; recorrimos todos los túneles, desde la iglesia de Los Franciscanos hasta la Virgen del Mar, incluyendo los quirófanos baja la calle General Tamayo. A los pocos meses realizamos una segunda visita, esta vez accediendo desde la Iglesia de San Pedro.

En 1999 elaboro el Estudio sobre el estado y condiciones de alojamiento de la población inmigrante en Almería. Ello me permite conocer una realidad espeluznante, oculta a los ojos de la sociedad mediante cortinas de plástico y abismos culturales, hipocresía y cinismo aliados contra personas cuyo horizonte vital era poco más que el día siguiente. La coincidencia en el tiempo con los sucesos violentos ocurridos en El Ejido dio al traste con la continuidad de este trabajo.

A comienzos de este siglo inicio en la Alcazaba de Almería unos trabajos de asesoramiento y apoyo técnico, formando parte de un equipo multidisciplinar que la directora del Conjunto Monumental fue capaz de organizar. Durante una década he realizado múltiples trabajos de rehabilitación, de consolidación y puesta en valor, integrándose perfectamente los nuevos trabajos con los restos existentes. Los trabajos de investigación, documentación e interpretación han permitido la apertura de nuevos recorridos, la exposición coherente de diferentes períodos históricos y, sobretodo, han colocado al Conjunto en el circuito de la investigación y el conocimiento. Dentro de unos años se verá este periodo de trabajo como un punto de inflexión, un antes y un después de La Alcazaba como monumento.

Desde mis comienzos he entendido la arquitectura íntimamente relacionada con el momento en que se realiza, con el lugar donde se ubica y con las condiciones climáticas y ambientales de su entorno. Donde he podido plasmar con mayor intensidad estas premisas ha sido en las viviendas unifamiliares, siempre realizadas para amigo o personas próximas. Antes de que la arquitectura bioclimática se pusiera de moda, ya realizábamos proyectos siguiendo estos principios, como las viviendas realizadas entre 1999 y 2003, con sistemas pasivos de ventilación utilizando el terreno, la captación de agua de lluvia en aljibes, el uso de fachadas ventiladas de gran inercia…etc. Sin ánimo de ser o parecer pretencioso, nuestro estudio fue pionero en estos temas.

Todo este trabajo no puede realizarse en solitario. En 1987 se crea el Estudio Eco Espacios, junto con un ingeniero industrial y una aparejadora, manteniendo un equipo humano de 6-7 personas hasta el año 2012. Gracias a esa labor de equipo y al carácter multidisciplinar ha sido posible sacar adelante estos trabajos con un alto grado de calidad. Puedo decir con orgullo que se mantuvo el proyecto hasta el límite que la crisis económica nos permitió y que todo el personal contratado finalizó con la máxima indemnización posible.

Entre los años 1995 y 2001 formé parte de la Junta Directiva del Colegio de Arquitectos de Almería. Los primeros años como vocal y posteriormente como Tesorero y Secretario. En mi función como Secretario participe en la unificación que en el año 2000 se hizo de los antiguos Colegios de Arquitectos, de Andalucía Oriental y Occidental, en el Consejo Andaluz de Colegios de Arquitectos y la creación de los colegios provinciales. En esa época participé en la realización del libro “La Arquitectura del Sol”, publicación promovida por los colegios de arquitectos del arco mediterráneo y Canarias, en donde se recoge una amplia recopilación de la arquitectura relacionada con el turismo, desde sus orígenes hasta nuestros días; tuve el honor de ser el coordinador y coautor de la edición de este libro (que contó con más de 20.000 ejemplares) dirigiendo la selección de las obras de nuestra comunidad autónoma.

En el año 2003 entro en contacto con la asociación de vecinos de mi barrio: Los Ángeles, la AA VV La Palmera. Poco a poco me voy involucrando en los trabajos que se venían desarrollando y entro a formar parte de la junta directiva. Me voy sintiendo cómodo dentro de un grupo humano que tiene como objetivo mejorar la vida de sus vecinos y que plantea las iniciativas por consenso, de forma colegiada, sin afán de protagonismos ni personalismos.

En un barrio saturado y superpoblado, la falta de espacios libres era una evidencia incuestionable. Nos damos cuenta del potencial que tienen los espacios de La Molineta, calificados como zona verde V5 en el Plan General de 1998, y comenzamos a reivindicarlos como una gran zona verde para la ciudad.

En el año 2005 la Semana Cultural de la Asociación se plantea sobre La Molineta. En esos momentos se estaba realizando la primera revisión del Plan General. En la mesa redonda programada para dar a conocer nuestra propuesta de parque, los conferenciantes, entre los que se encontraba el actual Delegado del Gobierno, nos alertaron de las propuestas del Plan, que pretendía recalificar esos terrenos y no precisamente para su uso como parque.

Aquí comienza una larga batalla en la que La Molineta ha sido eje central de las diferentes campañas electorales municipales. En la que se han ido añadiendo asociaciones y colectivos hasta conformar la denominada Plataforma Salvemos La Molineta, de la cual soy portavoz en mi condición de presidente de la AA VV La Palmera, promotora de la iniciativa. A lo largo de estos años se han realizado campañas de sensibilización y se han recogido firmas de apoyo a esta iniciativa en dos ocasiones, con más de 10.000 firmas en cada una de ellas.

En la campaña municipal del año 2011 se recogieron en las redes sociales un número de apoyos tan grande que permitió rodear virtualmente el perímetro de La Molineta con varias vueltas. La campaña se cerró el día 5 de junio, día del medioambiente, con una cadena humana en el propio paraje que concentró a más de 1500 almerienses.

Esta labor de reivindicación ciudadana, que actualmente seguimos realizando en tanto en cuanto no quede garantizada la realización del parque, fue reconocida en el año 2013 por la Junta de Andalucía con la concesión una Bandera de Andalucía a la Plataforma Salvemos La Molineta

Por otro lado la AA VV La Palmera viene luchando por la mejora en las condiciones de vida de nuestro barrio desde hace más de 40 años. Somos un referente en el movimiento ciudadano de nuestra ciudad, una de las pocas que tiene claros los objetivos y que planta cara al poder establecido, sea del color que sea, siempre buscando el interés general, la defensa de lo público y el impulso de la democracia participativa. Tengo el orgullo de ser presidente de la Asociación, cargo con efectos únicamente representativos, dado que, como he comentado anteriormente, nos organizamos de forma asamblearia, discutiendo y acordando, algunas veces hasta el extremo, todas las decisiones.

Si has llegado a este punto, si estas leyendo estas líneas, tendrás una idea aproximada de quién soy y puede que tu tengas tu propia opinión sobre mis capacidades, defectos y virtudes. Yo solo puedo añadir que no soy nadie sin mi entorno, que no me reconozco sin las personas queridas y próximas que hay a mi alrededor, aquellas que me modulan y me impulsan, que me motivan y son capaces de bajarme de las nubes. Gracias a ellas soy lo que soy. Como decía el filósofo carpetovetónico: “Yo soy yo y mi circunstancia”

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